Una indagación sobre la lógica y la realidad (Parte 3)

Una indagación sobre la lógica y la realidad (Parte 3)

La teoría de las descripciones de Russell.

La ontología platónica y aristotélica comparten el mismo error: asignar significado a objetos no existentes, error que se arrastró en la lógica a través de la teoría de la significación de Aristóteles, y que llevaría a filósofos como Meinong a plantear la teoría de los objetos inexistentes, que sostenía la existencia de entes como “el círculo cuadrado”. Sin embargo, Frege en su artículo: “Sentido y Referencia”, identificaría en la teoría de Aristóteles que los nombres presentan dos funciones: significar y nombrar, relacionando el sentido con la función de significación y la referencia con la función de nombrar, aunque este descubrimiento no lleva a refutar los planteamientos de Meinong permitió que Russell creara su teoría de la descripciones definidas. Así, en el año 1905 Russell publica su artículo “Sobre la denotación” en el que plantea su teoría, considerando como base la diferencia encontrada por Frege y buscará dar respuesta al problema de los objetos no existentes de Meinong. Para ello, Russell considerara una posición referencialista, es decir que identificará la referencia con la denotación y rechazará la concepción dualista de Frege, que consiste en que una frase denotativa posea necesariamente la función de significar y nombrar, simultánea e indesligablemente.

La teoría de Russell comienza por identificar dos tipos de conocimiento: el conocimiento-directo y el conocimiento-acerca-de. El primero se obtiene de la interacción con el mundo o lo dado, es decir a través de la percepción de objetos concretos y permite nombrarlos de manera singular. En cuanto al segundo, este conocimiento está enfocado a objetos ideales, por lo que se obtiene a través de frases denotativas o descripciones. Es así que por ejemplo podemos hablar de conocer las mentes de otras personas, no porque la percibamos de manera directa sino porque las conocemos a través del denotar.

Precisamente, este segundo tipo de conocimiento es estudiado por Russell a través de su teoría, para ello hace una distinción entre significado y denotación, de tal manera que expresiones como “el centro de masa del sistema solar al comienzo del siglo XX” presenta un significado complejo que puede ser descompuesto en componentes tales como: el sistema solar, siglo XX, etc.; mientras que su denotación no presenta componentes. Otro ejemplo son las expresiones de identidad o juicios analíticos como “Scott es el autor de Waverley”, donde hay dos significados y una sola referencia. Finalmente, aborda el tema de los objetos no existentes en expresiones como: “el rey de Francia es calvo” donde el enunciado presenta significación pero carece de denotación o referencia, puesto que en Francia no hay reyes y por tanto el enunciado es falso.

Ahora bien, la teoría de Russell presenta una propuesta doble: distinguir la forma gramatical de la forma lógica en las expresiones analizadas e identificar expresiones o símbolos incompletos[1] que singularicen a un individuo sin la necesidad de referirse directamente a él. Su aplicación implica asumir que todo lo existente debe tener un correlato en el lenguaje a través de signos singulares o términos singulares genuinos y descripciones definidas. Al respecto, Garrett (2014) explica que los términos singulares genuinos serían un subconjunto dentro de los términos denotativos, y que se caracterizan por cumplir la función de nombres propios desde un punto de vista lógico, por lo que su correcto uso garantiza que tengan un referente en la realidad. Respecto a los demás términos que cumplen con la función de sujeto, tales como los nombres propios ordinarios y las descripciones definidas, estos son considerados como impostores, es decir que no necesariamente tienen un referente en la realidad. En cuando a las descripciones definidas éstas se caracterizan por funcionar como sustitutos de los nombres propios siempre que presenten una identificación con la realidad, como por ejemplo: “el autor de Waverley”; en cambio, las descripciones indefinidas se caracterizan por describir algunos objetos del mundo pero sin identificarlos o sin tener un referente real como la expresión: “un autor”.

Adicionalmente, Quine explica que el procedimiento utilizado por Russell para analizar lo nombres descriptivos consiste en identificarlos y analizarlos como fragmentos de enunciados complejos, esto se realiza traduciendo el enunciado en lenguaje natural o de su forma gramatical a su forma lógica, de tal manera que el nombre descriptivo o descripción definida pase de funcionar como sujeto (figuración primaria) a funcionar como predicado (figuración secundaria) dejando la función de sujeto a una variable ligada o cuantificacional, también denominado cuantificador existencial (algún, ningún y todo), y con ello traslade la carga de la prueba de su existencia de la frase descriptiva a esta variable ligada. Tal como podemos apreciar en el siguiente ejemplo:

Forma gramatical: “El autor de Waverley fue un poeta”

Forma lógica: “Algo escribió Waverley y fue un poeta, y ninguna otra cosa escribió Waverley”

Así, volviendo al ejemplo de “Pegaso” Quine señalaría dos vías para resolver este problema con la teoría de las descripciones definidas: la primera, considera reemplazar el nombre propio “Pegaso” por una descripción definida como: “El caballo alado que fue capturado por Belorofonte” y la otra, que supone que la palabra “Pegaso” no es susceptible de ser traducida en una descripción definida, de tal manera que se apele a un artificio: convertir el nombre propio en un atributo: “ser-Pegaso”, considerando para ello el verbo: “ser-Pegaso” o “pegasear”, de tal manera que la expresión podría reformularse como: “la cosa que es Pegaso” o “la cosa que pegasea”, y así pueda verificarse si en la realidad existe algún objeto relacionado con dicha proposición.

De esta manera, Russell logra resolver dos problemas: el de la Barba de Platón, es decir, suponer previamente la existencia de algo para poder negar su existencia, y el de la teoría del significado heredada de Aristóteles que consiste en considerar como indesligable el significado de la referencia, al lograr separar estos y establecer una prueba en la que el enunciado no pierda el sentido y permita demostrar la existencia de algo sin tener que asumirla previamente.

Sin embargo, la teoría de las descripciones definidas de Russell tiene un correlato ontológico denominado atomismo lógico según el cual el lenguaje lógicamente construido se encarga de conectar la mente con la realidad, a través de la conexión entre los nombres esenciales (términos singulares genuinos) y los objetos del mundo, prescindiendo de los conceptos o significado fregeanos, pero este no llega a resolver el problema de la existencia o del ser, no responde la pregunta por el fundamento de la realidad, sino por el fundamento del conocimiento.

[1] Broncano (2015) señala que “la descripción definida es un símbolo incompleto. (Porque) a menos que miremos al mundo, no puede adquirir significado” (p.66)

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s