Una indagación sobre la lógica y la realidad (Parte 4 y final)

Una indagación sobre la lógica y la realidad (Parte 4 y final)

El problema del fundamento del conocimiento

En un principio hemos visto que la relación con el mundo o la realidad implica una relación gnoseológica y que los filósofos griegos tomaron una posición realista al respecto, según la cual se asumía la existencia de un mundo externo independiente de la conciencia del sujeto. Dicho supuesto gnoseológico fue heredado por otras corrientes filosóficas posteriores y por la ciencia, llegando a preguntarse por aquello que permite explicar la conexión entre nuestro conocimiento y la realidad, Russell nos responde que a través del lenguaje lógicamente construido, tomando vital importancia los términos singulares genuinos.

Sin embargo, Martin (como se citó en Bobbio, 1988) señala que Russell en su afán de clasificar las cosas y los hechos de la realidad[1] se queda en la clasificación de proposiciones no de hechos, de allí que llegue a plantear una clasificación de hechos positivos y negativos, simples y complejos o particulares y generales. Prueba de ello, es que Russell considera la proposición “Esto es blanco” como un hecho particular y la proposición “Todos los hombres son mortales” como un hecho general.

Precisamente, filósofos como Richard Rorty y Hilary Putnam pondrían en tela de juicio que en verdad podamos establecer una correspondencia entre los contenidos de la mente y la realidad.

  • Rorty y el fundamento del conocimiento.

Richard Rorty establece que la teoría del conocimiento y el concepto de verdad por correspondencia son producto de un error que venimos arrastrando desde Aristóteles, y consiste en considerar a la mente como un espejo de la naturaleza. Dicho error lo retoma en aquella época el empirismo lógico que sostiene que las ciencias que se expresan en proposiciones sintéticas son susceptibles de ser verificadas empíricamente. Precisamente, Rorty señala que este modelo postkantiano de relaciones entre el Yo y el Mundo presenta tres niveles de Yo: Yo exterior, intermedio e interior, los dos primeros presentan creencias y deseos contingentes o empíricos, y necesarios o estructurales, respectivamente; mientras que el tercero es el núcleo inefable que tiene las creencias y deseos de las otras capas mencionadas.

Asimismo, Rorty especifica que la capa exterior del Yo establece tres tipos de relaciones con el mundo físico, mientras que la capa intermedia del Yo establece solo una. Las relaciones entre el Yo exterior y la realidad son de verificación, representación y causación, mientras la relación del Yo intermedio con la realidad es la de constitución. Cabe señalar que Rorty elimina estas relaciones quedándose únicamente con la de causación, dejando como consecuencias las siguientes: eliminando la representación ya no es necesario que las creencias se convierten en instrumentos que permitan manejar la realidad, dejando de ser meras representaciones de la misma. Eliminado la constitución se eliminan de las barreras entre verdades necesarias y contingentes, y no habría diferencia alguna entre esquema y contenido. Finalmente, la eliminación de la verificación implica que no sea necesaria una relación que explique la conexión entre el Yo y la realidad, siendo suficiente la relaciones causales entre aquellos y las relaciones de justificación internas a la red de creencias y deseos.

Sin embargo, este planteamiento solo traslada el fundamento del conocimiento de la relación entre el Yo y la realidad como verificación y representación a la relación de justificación que se da internamente en el sujeto, únicamente reafirma la existencia de una realidad externa independiente a este, pero no explica su fundamentación.

  • Putnam y el realismo metafísico.

Otro planteamiento posterior a Russell es el de Hilary Putnam, quien establece una diferencia entre realismo interno y realismo metafísico, uno de sus argumentos más conocidos contra el realismo metafísico de los empiristas lógicos es el de “el ojo de dios”, dicho argumento consiste en poner en cuestionamiento los supuestos de este tipo de realismo a saber: la existencia de un mundo externo independiente de la conciencia del sujeto, la posibilidad de hacer una descripción verdadera y completa del mundo, y la concepción correspondentista de la verdad; puesto que estos supuestos implican la perspectiva del ojo de dios, es decir, que el sujeto debería ser capaz de salir de su posición de sujeto en la relación gnoseológica para ser capaz de tomar la perspectiva del ojo de dios y constatar la correspondencia entre nuestro conocimiento y el mundo. Pero esto es completamente imposible por lo que contrapone al realismo metafísico un realismo interno que considera una concepción coherentista de la verdad, donde se busca que las creencias tengan coherencia con otras creencias obtenidas a partir de experiencias.

La postura de Putnam nos lleva a pensar que no habría forma de encontrar un fundamento de la existencia de la realidad, solo queda asumirla como supuesto metafísico o cuanto menos como axioma, para poder extraer los principios ontológicos de donde se derivan los principios lógicos.

Conclusiones

La lógica si bien es una ciencia formal que no tiene un objeto material, se fundamenta en principios lógicos como el principio de identidad, no contradicción, razón suficiente y tercio excluido. Sin embargo, los tres primeros se derivan de principios ontológicos, que a su vez son extraídos de la observación de la realidad, esto es comprensible pues la lógica es un constructo griego y ellos se relacionaban con su mundo bajo el supuesto gnoseológico del realismo, en aquel entonces un realismo ingenuo el cual se ha ido desarrollando hasta nuestros días hasta llegar a ser un realismo epistemológico. Precisamente, la existencia de esta realidad es lo que llevó a plantear tesis ontológicas que den cuenta de aquello que fundamenta la realidad, como algo que existe de manera independiente al sujeto; lo que llevó a planteamientos erróneos que la Filosofía Analítica llegó a corregir con la teoría de las descripciones definidas, pero sin llegar a establecer o encontrar tal fundamento. Posteriormente, la aparición de posturas anti-realistas dejan a entre ver que el realismo, sea ontológico o epistemológico, se sostiene en un supuesto metafísico y consiste en asumir la existencia de la realidad independiente del sujeto. Lo cual nos lleva a la paradoja de que incluso la lógica que pese a que sus objetos son ideales (como los esquemas de argumentos), debido que ésta se fundamenta en principios lógicos que son derivados de principios ontológicos también necesitaría asumir el mencionado supuesto como un axioma, ya que sin él no habría una realidad que observar y de la cual extraer los principios ontológicos ni podría haber conocimiento alguno.

[1] Bobbio (1988) señala que la realidad se compone de cosas y hechos, siendo los primeros estáticos y los segundos dinámicos o en movimiento. Adicional a ello, señala que ambas existen individualmente, pero por la cantidad de cosas que hay y pese a sus diferencias tendemos a agruparlas en clases, así tenemos clases de cosas y clases de hechos.

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