El deflacionismo de Richard Rorty

El deflacionismo de Richard Rorty

  • El concepto clásico de verdad.

La primera pregunta antes de abordar el tema del deflacionismo de Richard Rorty comienza por indagar sobre el concepto de verdad, una respuesta es la definición clásica del término, la que propuso Platón en su diálogo “Teeteto” y que define a la verdad como una creencia verdadera justificada. Dicha definición fue reformulada en la década de los 40 y 50 por Chisholm y Ayer, y se estructura lógicamente de la siguiente manera: Un individuo S conoce la proposición P, si y solo si: a) P es verdadera, b) S cree que P, y c) La creencia de S en P está justificada.

Precisamente, esta última parte es la más importante porque debería llevarnos a preguntar que hace que una creencia sea justificada, una respuesta la encontramos en Aristóteles quien en su teoría de la significación y en su ontología considera a la verdad como correspondencia entre la creencia o la proposición que tenemos en nuestra mente y los hechos que acontecen en la realidad.

Sin embargo, dicho concepto de conocimiento será puesto a prueba en 1963 cuando Edmund Gettier publique su artículo “¿Es el conocimiento creencia verdadera justificada?” y haga ver que tal definición presentaba una falla. Pero si es así, cómo queda el criterio de correspondencia que justifica que el conocimiento sea una creencia verdadera justificada.

  • La teoría deflacionista de la verdad.

Como hemos visto hasta ahora, el concepto de verdad fue netamente correspondentista. Sin embargo, con el tiempo se daría un vuelco total apareciendo propuestas que llevarían a tratar de eliminar dicho concepto. Para entender ello García Zarate nos habla de tres momentos claves en la Filosofía: El giro ontológico, el giro epistemológico y el giro lingüístico. El primero es denominado como pre-kantiano y corresponde al periodo griego hasta la edad moderna, donde la preocupación iba por la fundamentación de todo lo existente, el ser. En cambio, el segundo momento, es denominado kantiano y corresponde a la edad moderna, donde la preocupación iba a tornarse hacia el proceso del conocimiento, siendo  el mayor referente el filósofo alemán Inmanuel Kant y cuya influencia llegará hasta el siglo XX. Finalmente, el giro lingüístico, considerado post-kantiano se concentrará en el análisis del lenguaje.

Este giro lingüístico tendría sus aspectos positivos como el desarrollo de los estudios referidos al significado del lenguaje, dado que establecieron una relación entre lenguaje, pensamiento y realidad, por lo que  estudiar el lenguaje iba más allá que un simple análisis de proposiciones. Sin embargo, también tuvo un aspecto negativo y es que los positivistas lógicos buscaban extirpar la metafísica clásica de la filosofía.

Ahora bien, en este momento post-kantiano se van a generar los debates sobre la verdad, los cuales giraban en torno a dos presupuestos básicos: la naturaleza sustantiva de la verdad y el rol sustantivo de la verdad. El primero consiste en considerar que la verdad es naturalmente una palabra metafísicamente cargada, es decir que la verdad es un criterio que permite relacionar la mente con la realidad, las proposiciones con el mundo. El otro supuesto se refiere a considerar que la verdad tiene un rol explicativo dentro de la investigación científica.

Así los debates puede clasificarse en dos subtipos: el primer subtipo abordó solo el segundo supuesto y el segundo subtipo abordó ambos. El primero se dio dentro de los positivistas lógicos, que debatieron sobre el rol sustantivo de la verdad en las investigaciones científicas, debate que concluiría con el planteamiento de Tarski y su planteamiento del lenguaje-objeto y metalenguaje. Según este planteamiento una proposición entrecomillada correspondería al lenguaje-objeto, mientras que todo lo que se predique de esta correspondería al metalenguaje. Así, Tarski logra establecer esta correlación entre mente y realidad entrecomillando la oración que referencia a una proposición que se encuentra en nuestra mente y dejando sin comillas a la oración que hace referencia a la realidad. Lo que podemos ver en el siguiente ejemplo: “La nieve es blanca” es verdadera, si y solo si la nieve es blanca. Cabe señalar que el predicado “es verdadera” se considera como un predicado de verdad.

El segundo subtipo de debate ocurre entre dos bandos: los sustantivistas y los deflacionistas. Los primeros defienden los dos supuestos señalados anteriormente, es decir afirman el rol sustantivo de la verdad y su naturaleza sustantiva. En cambio, los deflacionistas rechazan ambos supuestos puesto que la verdad es metafísicamente ligera, en el sentido que no establece ninguna correspondencia entre las proposiciones y la realidad, y que puede ser determinada por el análisis del uso del predicado de verdad, esto es una clara influencia de las filosofías del giro lingüístico.

Ahora bien, el deflacionismo se vio influenciado por dos tradiciones del giro lingüístico: la filosofía del lenguaje ideal y la filosofía del lenguaje ordinario. La primera tradición consiste en señalar que el lenguaje natural no permite resolver los problemas de la filosofía sino que los enreda, por tanto es necesario llevarlo a un lenguaje formal para a partir de allí resolver los problemas filosóficos o descubrir que son pseudo-problemas, esta es la posición de Russell en su teoría de las descripciones definidas y del primer Wittgenstein, e influyó en la teoría deflacionista de la redundancia de Ramsey, motivo por el cual ellos plantean que el uso del predicado de verdad no es necesario pues la proposición formal ya hace referencia a un objeto existente en la realidad. La otra tradición es la de la filosofía del lenguaje ordinario, según esta lo que se busca es resolver problemas filosóficos a través del estudio de las prácticas comunes en el uso del lenguaje ordinario, dicha tradición tuvo una gran influencia en la teoría deflacionista performativa de Strawson.

  • El deflacionismo de Richard Rorty.

Dentro de este ambiente de debates sobre la verdad es que se forma la figura de Richard Rorty, filósofo norteamericano cuya filosofía tendrá tres momentos: analítico, hermenéutico y pragmático. Incluso afirmará que su filosofía es un neo-pragmatismo que se sostiene en cuatro puntos: el rechazo del uso explicativo de la verdad, el rechazo a la filosofía entendida como teoría del conocimiento, planteamiento de un nuevo modelo fisicalista no reduccionista y planteamiento de una comunidad lingüística como entorno cultural.

En cuanto al rechazo del uso explicativo de la verdad, Rorty se encuentra dentro del grupo de los deflacionistas porque rechaza los dos supuestos del sustantivismo. Para ello se apoya en un planteamiento de Donald Davidson, que consiste en considerar a la verdad como absoluta e inalcanzable dado que lo único que fundamenta nuestras proposiciones son otras proposiciones, pero estas como expresiones de lenguaje se caracterizan por ser relativas y porque nunca podrán ser un nexo entre el conocimiento y la realidad. Davidson considera que la teoría correspondentista de la verdad, vinculado a la relación de verificación se produce como consecuencia de asumir una relación de representación entre el sujeto y el mundo, ya que de no existir esta relación no habría la necesidad de verificar si las expresiones que representan el mundo son verdaderas o falsas.

Otro punto a considerar, es su rechazo a la filosofía entendida como teoría del conocimiento que se produce por un error en el pensamiento de la filosofía occidental y consiste en considerar a la mente como un espejo de la naturaleza, es decir que nuestra mente contiene representaciones exactas de la realidad, de lo dado por los sentidos o la sensibilidad kantiana. Sin embargo, tomando los planteamientos de Wilfrid Sellars respecto al mito de lo dado, que consisten en que para percibir la realidad no basta con la información obtenida a través de los sentidos, sino que anteriormente a ello, debimos aprender un lenguaje, lo que hace que nuestros conocimientos sean de naturaleza proposicional (lingüística), mientras que la realidad es ontológica (no lingüística) por lo que el conocimiento no puede fundamentarse en la realidad sino en otras proposiciones contenidas en su comunidad lingüística.

Por otro lado, Rorty considera que la teoría del conocimiento se encontraría dentro del modelo post-kantiano de relación entre el yo y el mundo, donde se establecen que el yo se encuentra estructurado en tres niveles: el yo interior, el yo intermedio y el yo exterior. De esta manera, el yo interior es el que tiene las creencias y deseos de los otros niveles, mientras que el yo intermedio se compone de las creencias y deseos necesarios o estructurales que constituye el nivel exterior, y el yo exterior que se compone de las creencias y deseos contingentes o empíricos. Asimismo, este yo dividido en tres niveles se relaciona con el mundo a través de cuatro formas: relación de verificación, relación de representación, relación de constitución y relación de causalidad. La primera es una relación unidireccional del mundo exterior al yo exterior, y es eliminada con los planteamientos de Davidson, como hemos visto anteriormente. La relación de representación es de naturaleza unidireccional y está dirigida del yo exterior al mundo exterior, y Rorty la elimina tomando como base un planteamiento de Pearce que consiste en considerar a las creencias como medio para adaptarse o manejar la realidad o diferentes situaciones, dejando de lado la concepción de creencia como representación exacta de la realidad. Finalmente, la relación de constitución que también es de naturaleza unidireccional y que está dirigida del yo intermedio al mundo exterior, su eliminación implicará la eliminación del límite entre el yo exterior y el intermedio, y esto porque dicha relación implica la separación entre verdades necesarias y contingentes, división entre esquema y contenido. Para ello Rorty considera las críticas de Quine al empirismo lógico, que consiste en eliminar las diferencias ya mencionadas para pasar de un enfoque internalista a uno externalista, es decir, ya no nos preguntamos por lo que pasa en el interior de la mente del sujeto sino que lo consideramos como un todo y pasamos a un enfoque externalista de este, donde solo podemos ver su conducta respecto a sus creencias.

De esta manera, Rorty rechaza a la filosofía como teoría del conocimiento y plantea en su lugar un modelo fisicalista no reduccionista que mantiene la relación bilateral de causalidad entre el yo y el mundo exterior, por un lado, y por el otro establece una relación de justificación entre la red de creencias y deseos del sujeto, dejando de fundamentar la verdad del conocimiento en la realidad. Este punto nos lleva a preguntarnos por la forma en que se establece dicha red de creencias y deseos, y como estas pueden fundamentar la verdad de nuestros conocimientos.

Así, Rorty nos hablará de la comunidad lingüística y del consenso, refiriendo que la verdad se obtendrá ya no por una contrastación entre conocimiento y realidad, sino por la utilidad o inutilidad de este conocimiento, es decir por consenso. En otras palabras, aquello que es aceptado socialmente por una comunidad de individuos es considerado verdadero, una vez que esto haya ocurrido dicho acuerdo pasa a formar parte de la comunidad lingüística y de esa manera este estará conectado a nuestra red de creencias y deseos.

Referencias:

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