La definición de la filosofía según Jacques Maritain

La definición de la filosofía según Jacques Maritain

Antes del giro epistemológico, en occidente, la filosofía no estaba diferenciada de la teología por lo que la ruptura entre ambas fue un proceso que fue ocurriendo paulatinamente desde el siglo XVI. Hasta que en el siglo XVIII la ruptura fue más explícita y la filosofía, representada por los autores modernos no escolásticos, y la teología, que estaba representada por los autores modernos escolásticos, se separan en dos posiciones contrapuestas: la primera afirmaba el peligro que significaba la escolástica para el desarrollo de la filosofía, mientras que la segunda veía en la filosofía moderna la degeneración de está al desconocer la tradición escolástica, aislándose completamente. Posteriormente, a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, comienza a realizarse un esfuerzo por revalorar la escolástica apareciendo un movimiento que paso a denominarse el neoescolasticismo. Como parte de este proceso en el año 1879 con la encíclica Aeterni Patris el papa Pedro XIII afirmó que la filosofía tradicional, es decir la escolástica, estaba por encima de los desarrollos de la filosofía moderna (tildándolos de errores) y planteando la recuperación del tomismo. Este evento sumado a otros ocurridos anteriormente, marcan la aparición del neotomismo como una de las tendencias más importantes dentro del neoescolasticismo y también constituiría el contexto en el que aparece el filósofo Jacques Maritain.

Maritain nace en París en el año de 1882, muriendo en el año de 1973, sobre él podemos señalar que al principio fue discípulo de Henri Bergson y posteriormente, en el año de 1906, se convierte al cristianismo desde donde realizará severas críticas a su antiguo maestro. Durante los años de 1945 a 1948 fue embajador de Francia en el Vaticano, para después desempeñarse como profesor de filosofía en la Universidad de Princeton en Estados Unidos. Con el tiempo, él llegó a ser uno de los representantes más conocidos del Neotomismo.

Al respecto, el planteamiento de Maritain consistía en una metafísica cristiana de inspiración tomista-aristotélica[1], que otorgaba mayor preponderancia a la ontología respecto a la gnoseología[2]. Dicha propuesta implicaba atribuirle a la realidad una estructura general a priori, es decir una ley natural preexistente al proceso de conocimiento cuyo autor es dios (el dios cristiano, obviamente) y la cual es conocida por el ser humano a través del uso de la razón o la luz natural de la inteligencia humana. Como veremos a continuación su planteamiento filosófico quedará plasmado en su forma de entender a la filosofía.

Así, en su libro “Introducción a la filosofía” del año 1920, él define a la filosofía como la ciencia que nos enseña a conocer la realidad por sus causas primeras, utilizando para ello la luz natural de la inteligencia humana, es decir la razón, y cuyo objeto son la totalidad de las cosas por lo que se trata de una ciencia universal, en oposición a las ciencias particulares. Ahora bien, dicha definición supone que la filosofía parte de una relación gnoseológica entre el sujeto y el mundo o la realidad de la cual extraerá las causas primeras que la constituyen y que preexisten a dicha relación. Es preciso señalar que de esta relación gnoseológica entre el sujeto y la realidad se desprenden tres tipos de ciencias: la filosofía o ciencia de lo universal, las ciencias del hombre o ciencias particulares y el sentido común o ciencia vulgar.

Para Maritain el sentido común o ciencia vulgar está constituido por nuestras opiniones, creencias y prejuicios, que se caracteriza por ser un conocimiento imperfecto de la realidad. No obstante, su importancia radica en que este conocimiento se fundamenta en las certezas verdaderas o tres categorías de conocimiento verdadero que son:

  • los datos de la experiencia sensible o verdades de hecho (como las dimensiones de las cosas: largo, alto y ancho),
  • los primeros principios de la inteligencia evidenciados en sí mismos (como el todo es mayor que la parte), y
  • las consecuencias inmediatas deducidas de estos principios (conclusiones inmediatas).

En cuanto a estas certezas primordiales, debemos señalar que aparecen de forma a priori y espontánea en nuestro espíritu y son una manifestación de la ley natural, que constituye el principio que fundamenta al sentido común. Por el contrario, la evidencia de estas certezas constituirían los principios en que se fundamenta la filosofía, por lo que la filosofía no puede desprenderse del sentido común ya que ésta le proporciona una certeza natural y verdadera.

De otro lado, pese a que las tres ciencias obtienen sus conocimientos a través de la luz natural de la inteligencia o del uso de la razón, la ciencia vulgar y las ciencias del hombre constituyen un conocimiento imperfecto en comparación con la filosofía, siendo el sentido común un estado pre-científico del conocimiento, mientras que la filosofía sería el conocimiento perfecto es decir un estado científico del conocimiento superior al de las ciencias del hombre.

Así, si las proposiciones de la filosofía, entendiéndola como las consecuencias que  se obtienen después de la utilización de la razón, llegan a contradecir alguna verdad del sentido común que mantenga una certeza natural, este sentido común puede cuestionarlo fundamentándose en la evidencia sensible. No obstante, esto no es suficiente para refutar a la filosofía porque ésta define su propia manera de evaluar argumentativamente sus proposiciones.

En cuanto a la relación de la filosofía con las ciencias del hombre, los principios de estas son subalternos a los principios de la filosofía y esto se debe a que el objeto formal de estudio es diferente entre ambos, mientras que la filosofía se concentra en causas primeras de donde puede acceder al orden natural de todas las cosas (la ley natural), las ciencias particulares se enfocan en las causas segundas (las consecuencias inmediatas deducidas de los primeros principios), las cuales se derivan de las primeras. Por otra parte, la filosofía se encarga de juzgar si los resultados de las ciencias, es decir las proposiciones científicas, son compatibles con las verdades de la filosofía obligando a modificarlas si se demuestra su falsedad. En cambio, si son las proposiciones de las ciencias las que cuestionan a la filosofía, es ésta la que debe evaluar en función a sus principios (evidencia de las certezas primordiales o de la ley natural) si existe alguna incompatibilidad entre estos y sus proposiciones.

Por otra parte, la filosofía también se encarga de sistematizar las ciencias en cada uno de sus ámbitos evitando que interfieran entre ellas y se preocupa por defender los principios de la ciencia en la medida que se encuentren alineados con sus principios (primeros principios de la inteligencia evidenciados en sí mismos). Agrega también que las proposiciones científicas le sirven a la filosofía, no para generar sus proposiciones sino para utilizarlas como ejemplos concretos de las proposiciones filosóficas. Asimismo, dentro de la filosofía la disciplina superior sería la metafísica y dentro de esta la más elevada sería la teología natural, que se encargaría de estudiar a dios como causa de las criaturas y autor del orden natural.

Sin embargo, existe una cuarta ciencia: la ciencia de dios, que es superior a la filosofía y se denomina teología sobrenatural o teología en sí misma, cuyos principios son las verdades formalmente reveladas por dios o dogmas de fe, aspirando a tener un conocimiento de dios en sí mismo empleando para ello la luz de la razón esclarecida por la fe y considerando como su criterio de verdad a la autoridad de dios. Ahora si bien la filosofía se desarrolla de forma independiente de la teología sobrenatural, para Maritain, ésta puede juzgar a la filosofía a través de una dirección negativa, vale decir que puede considerar falsa toda proposición filosófica que contravenga una verdad teológica. También señala que la filosofía debe subordinarse a la teología y servirle de tres maneras:

  • Estableciendo verdades referidas a los fundamentos de la fe, en otras palabras realizar apologética.
  • Ilustrar el dogma de la trinidad.
  • Refutar argumentativamente a todo aquel que cuestione la fe.

Así, tenemos que la teología soporta sus proposiciones teológicas en función a las proposiciones filosóficas, por eso el teólogo busca una filosofía conforme al sentido común, es decir  una filosofía que se fundamente en la evidencia de la ley natural o del orden natural, quedando totalmente  subordinada a la teología como un instrumento que permite fundamentar la fe cristiana.

De esta manera, Maritain estructura todo el sistema del conocimiento a partir de la ley natural o el orden natural cuyo autor es el dios cristiano, ley que se encuentra en la realidad como algo preexistente al conocimiento, haciendo que la gnoseología dependa de la ontología cristiana y subordinando las ciencias y la filosofía a la teología, a la verdad revelada. No obstante, debo señalar que dicho pensamiento lleva a colocar a la religión católica por encima de otras religiones y reducir a la ciencia y a la filosofía a meros subordinados encargados de fundamentar a la fe católica.

Definicion filosofia jacques maritain

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[1] Se dice tomista-aristotélico en el sentido que Tomás de Aquino se basa en la metafísica de Aristóteles para plantear su teología, de la misma manera que Agustín de Hipona se basó en la filosofía de Platón.

[2] Recordemos que en líneas generales la filosofía ha tenido tres etapas importantes: el periodo ontológico, que abarca desde la filosofía antigua hasta la filosofía medieval y donde la filosofía estudiaba la estructura general de la realidad; el periodo epistemológico, que abarca desde los siglos XVI al XIX y donde la filosofía se centró en el estudio de la estructura general del conocimiento; y finalmente el periodo que corresponde a la filosofía del siglo XX  donde se produce el giro linguistico.

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Referencias:

Ferrater, J. (2004). Diccionario de filosofía. Barcelona, España: Editorial Ariel, S.A.

Garcia, O. (2006). Deflacionismo y filosofía. Escritura y pensamiento 9(18), 33-52. Recuperado de http://revistasinvestigacion.unmsm.edu.pe/index.php/letras/article/view/7852/6837

Maritain, J. (1920). Introducción a la filosofía [PDF file]. Recuperado de http://www.jacquesmaritain.com/pdf/02_INTRO/02_IN_QuesFil.pdf

Rosental, M. y Iudin, P. (1978). Diccionario filosófico. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Universo.

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