Cuando la filosofía necesitó de musulmanes, judíos y cristianos por igual

Cuando la filosofía necesitó de musulmanes, judíos y cristianos por igual

“El conocimiento de Grecia había sido conservado por los eruditos cristianos de la Siria bizantina, lo que explica por qué los patrones musulmanes se dirigieron hacia los cristianos para traducir los trabajos de Aristóteles, Ptolomeo, Galeno y muchos otros antiguos pensadores en árabe. De ese modo, la existencia de la filosofía de inspiración helénica en el mundo islámico fue una manifestación de la cooperación interreligiosa”

Traducción que publiqué originalmente en El reflejo fragmentado


Esta traducción ha sido efectuada a partir del texto escrito por Peter Adamson, que fue publicada en la página Aeon: http://aeon.co. Si deseas acceder a la entrevista original puedes hacerlo a través del siguiente enlace: https://aeon.co/ideas/when-philosophy-needed-muslims-jews-and-christians-alike


Autor: Peter Adamson

Profesor de filosofía en la Universidad de Munich Ludwig Maximilian. Él es autor de algunos libros, incluyendo El Plotino arábico (2002) y Grandes pensadores medievales: Al-Kindi (2007) y Filosofía en el mundo islámico (2016), y presentador del podcast La historia de la filosofía.


Si te preguntaran por el nombre del filósofo más importante de Bagdad en el siglo X, probablemente no dudarías en decir ‘al-Farabi ‘. Él es uno de los pocos pensadores islámicos conocidos por los no especialistas, dado su ambiciosa reelaboración de la metafísica platónica y aristotélica y de la filosofía política. Pero si tú fueras un residente del siglo X en Bagdad, probablemente pensarías en Yahya ibn ‘Adi. Su nombre es difícilmente recordado, pero fue mencionado por el historiador al-Mas’udi como el único profesor significativo de la filosofía aristotélica en su época. Pero Ibn ‘Adi no es solo un buen ejemplo de como la fama disminuye con el transcurrir de los siglos. También es una buena ilustración de la naturaleza interreligiosa de la filosofía en el mundo islámico.

Ibn ‘Adi fue un cristiano, como lo fueron la mayoría de miembros del grupo de filósofos que escribían comentarios sobre Aristóteles en ese tiempo en Bagdad. El musulmán al-Farabi, quien aparentemente fue el profesor de Ibn ‘Adi, fue una excepción a la regla. Completando la imagen ecuménica, ibn ‘Adi se vio envuelto en un intercambio de cartas con un erudito judío llamado Ibn Abi Sa’id al-Mawsili, quien le escribía para hacerle algunas preguntas sobre la filosofía de Aristóteles que él esperaba las tuviera aclaradas. Ciertamente, Bagdad fue un lugar excepcional, la capital del imperio y por lo tanto un crisol que atrajo a eruditos de todo el mundo islámico. Pero la filosofía fue un fenómeno interreligioso en otros momentos y lugares. El mejor ejemplo es sin lugar a dudas la España islámica, reconocida por su cultura de convivencia (‘living together’). Dos de los grandes pensadores medievales, el musulmán Averroes y el judío Maimonides, fueron aproximadamente contemporáneos, que salieron del Al-Andalus. Después de que la ciudad de Toledo cayera en las manos de los cristianos, el judío Avendauth colaboró con el cristiano Gundisalvi para traducir el trabajo del pensador musulmán Avicena del árabe al latín.

El último ejemplo es una revelación. La filosofía de esos tiempos a menudo implicaba a representantes de diferentes religiones porque a menudo esto presuponía la traducción. A duras penas algún filósofo del mundo islámico podía leer lengua griega, ni siquiera Averroes, el gran comentador de Aristóteles. Él y otro musulmán entusiasta por la sabiduría helénica tenían que depender de las traducciones, las que mayormente habían sido efectuadas por cristianos entre el siglo VIII y X.  El conocimiento de Grecia había sido conservado por los eruditos cristianos de la Siria bizantina, lo que explica por qué los patrones musulmanes se dirigieron hacia los cristianos para traducir los trabajos de Aristóteles, Ptolomeo, Galeno y muchos otros antiguos pensadores en árabe. De ese modo, la existencia de la filosofía de inspiración helénica en el mundo islámico fue una manifestación de la cooperación interreligiosa.

Todo esto no quiere decir que el mundo islámico estuvo libre de conflictos interreligiosos. Por el contrario, parece que una de las razones por las que los patrones musulmanes estuvieron interesados en Aristóteles fue que su lógica les daría las herramientas para mantenerse al mismo nivel que sus oponentes cristianos en el debate teológico. Un ejemplo vívido es proporcionado por al-Kindi, el primer pensador musulmán atraído por las fuentes Helénicas. Él escribió una corta refutación contra la Santísima Trinidad en la que utilizaba la lógica griega para argumentar que Dios debía ser completamente uno, no uno y trino – considerando que los lectores cristianos deberían estar en condiciones de seguir el argumento, dada su familiaridad con los conceptos lógicos. Un buen giro en la historia es que nosotros conocemos estas refutaciones únicamente gracias a lo anteriormente mencionado sobre Ibn ‘Adi, quien citó a al-Kindi con la finalidad de refutar su ataque contra el dogma cristiano.

Mientra que los hombres como al-Kindi se estaban apropiando de las ideas griegas para defender el Islam y atacar al cristianismo, otros no estaban de acuerdo con la introducción de esas mismas ideas en la cultura musulmana: al-Kindi respondía a críticos desconocidos que deploraban el uso de la filosofía pagana, y el fundador de la escuela cristiana de Bagdad se vio envuelto en una disputa con un gramático musulmán acerca de la utilidad de la lógica aristotélica. El gramático se burlaba de las pretensiones del aristotelismo cristiano, y se deleitó en señalar que toda la lógica aristotélica no los previno de creer que Dios podía ser de alguna forma uno y trino, al mismo tiempo.

Aun así, sigue siendo el caso que la filosofía y las ciencias en general ofrecían un punto de reunión o campo neutral para intelectuales de diferentes creencias religiosas. Los musulmanes, cristianos y judíos, que compartieron un interés en la metafísica de Aristóteles o las teorías médicas de Galeno, leyeron cada uno de los comentarios y elaboraciones de la tradición helénica. Esto está demostrado hasta por las disputas que tuvieron entre ellos: usando la lógica griega para debatir sobre la sugerencia implícita de la Santísima Trinidad que fue un tema que podía ser resuelto apelando a la razón. Y muchos de los pensadores mencionados encima argumentaban que la filosofía ofrecía el mejor recurso para la interpretación de los textos sagrados, sea la Torá, la Biblia cristiana o el Corán. Así que no es coincidencia que en el musulmán al-Kindi, el cristiano ibn ‘Adi y el judío Maimonides, el Dios único de la tradición abrahamica tenga un parecido sorprendente con el dios de la Metafísica de Aristóteles. Sus iniciativas compartidas, como filósofos de élite, significaba que tenían más en común entre ellos que con la mayoría de sus correligionarios.

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