La definición de la filosofía según Augusto Salazar Bondy

La definición de la filosofía según Augusto Salazar Bondy

Actualmente, en el Perú, la currícula escolar no contempla que los estudiantes lleven un curso de filosofía, pese a que posteriormente en los exámenes de admisión a las universidades dicha materia resulte incluida. Sin embargo, antiguamente dicho curso era dictado en los diferentes colegios nacionales del país y viendo la dificultad que implicaba enseñarlo se publicaron en la década de los sesenta dos textos que estuvieron a cargo del filósofo peruano Augusto Salazar Bondy1. Uno de ellos recibía el nombre de “Introducción a la filosofía”, el mismo que posteriormente sería reeditado junto con el libro de introducción a la lógica de Francisco Miró Quesada, en un texto que llevaría por nombre: “Introducción a la filosofía y lógica” (1987). El otro texto, denominado “Iniciación filosófica” (1963) estaba destinado a los estudiantes que ingresaban a la universidad. Así, ambos libros estaban enfocados en introducir de una manera más amigable a los estudiantes neófitos en la materia, y en ambos casos se comenzaba por el reto de definirla.

Antes de nada, revisemos la definición que plantea Salazar en su libro introducción a la filosofía donde señala que es “un tipo de conocimiento eminentemente problemático y crítico, incondicionado y de alcance universal, cuyos temas de investigación van más allá de la experiencia, lo cual hace de él además un saber trascendente y metafísico” (Salazar, 1987, p.12). Dicho de otra manera, la filosofía sería el resultado de una relación gnoseológica entre un sujeto cognoscente y un objeto de conocimiento, donde éste último hará referencia a la totalidad de las cosas que hay en la realidad y cuya existencia se da independientemente de la percepción del sujeto, razón por la cual se le considera un saber trascendente y metafísico. En efecto, en su libro “Iniciación filosófica”, él señala que la filosofía es un mediador entre el pensador y el mundo, por lo que hacer filosofía significará establecer un contacto entre uno mismo como pensador y el mundo externo, pero en un diálogo con los filósofos precedentes, aprendiendo el lenguaje que utilizaron, recogiendo los problemas que pretendían resolver y a partir de ello construir un nuevo conocimiento.

Ahora bien, si la filosofía es producto de una actividad cognoscitiva que supone la relación gnoseológica entre sujeto y objeto, ¿no son acaso el conocimiento científico y el conocimiento vulgar el resultado de sendas actividades cognoscitivas? Ante esto, se nos aclara que el conocimiento humano se presentaría como un saber vulgar, un saber científico y un saber filosófico. Esta primera distinción nos llevaría también a identificar tres tipos de actitudes: la actitud natural, la actitud científica y la actitud filosófica, respectivamente. Así la actitud natural o espontanea se encontraría en todos los seres humanos y nos ayudarían a resolver problemas cotidianos pero que por su propia naturaleza producirían una conocimiento vulgar (preferiría llamarlo cotidiano), el que no se encuentra debidamente fundamentado y que no cuenta con un método riguroso para obtenerlo. En cambio, la actitud científica es diferente porque busca explicar un aspecto específico de la realidad, ya no es un conocimiento obtenido para sobrevivir en el mundo como el saber vulgar, sino que es un conocimiento que se obtiene a través de ciertos parámetros o criterios, como el método científico, que nos permitan tener la certeza de que dicho conocimiento sea objetivo y verdadero o por lo menos probablemente verdadero. Finalmente, la actitud filosófica tiene como base a la admiración, pero no la admiración común y corriente sino un tipo especial de admiración que consistiría en “una manera de ver y pensar aprendida en la escuela de los filósofos” (Salazar, 2000, p.23); también se caracteriza por tener la pretensión de estudiar todas las formas de la experiencia humana (ciencia, religión, arte y cosmovisión) y de obtener un conocimiento sobre la realidad como totalidad, además de poseer una actitud teórica y otra práctica.

Sin embargo, de lo mencionado hasta ahora podría entenderse que la ciencia y la filosofía no estarían relacionadas entre sí, lo cual sería bastante inexacto, pues si bien en un primer momento la ciencia se separa de la filosofía es por la aparición de un nuevo enfoque que proporcionaba una visión diferente a la de su matriz original que le permitió contar con un dominio propio sobre el cual investigar, pero claro está, dicho nuevo enfoque significó la creación de un sistema lógico y un método que asegure la certeza de dicho conocimiento. Y es en este nivel donde la filosofía se relaciona con la ciencia, pues ella se encarga de realizar un análisis crítico y sistemático de ello. Por otro lado, al pretender elaborar un mapa completo de la realidad mucha de la información que utiliza la filosofía se apoya en los conocimientos obtenidos a través de la investigación científica. Por lo que no se puede negar que si bien existe una diferencia entre ambas, éstas se encuentren interrelacionadas.

Retomando el punto en que se mencionó que la filosofía pretende estudiar todas las formas de la experiencia humana, aquí cabe mencionar que en esta relación entre el pensador y el mundo como totalidad existen otros mediadores pero que ya no serían un tipo de conocimiento sino un tipo de experiencia, así la filosofía se diferencia y se relaciona con la cosmovisión, la religión y el arte. Con la cosmovisión comparten el hecho de que ambas proponen una concepción del mundo, con la diferencia que la primera no es un sistema de conocimientos en sentido estricto para Salazar, sino que es una percepción acrítica de la realidad que no alcanza el nivel lógico del pensar sino que se da a un nivel donde lo emocional, lo volitivo y lo racional se encuentran mezclados o fundidos pues pertenecen a la memoria de los pueblos, en cambio la filosofía occidental es un saber producto de la ruptura con los aspectos irracionales (lo emotivo y lo volitivo) es un pensar puramente lógico y racional por lo que su concepción del mundo se encuentra fundamentada, pero dejando abierta la posibilidad de someterla a crítica e incluso rectificarla. Por otra parte, la religión es una forma de acceder a la totalidad del mundo pero a través de la fe, también podemos decir que responde a esos aspectos emocionales y volitivos pero renunciando a lo racional, por lo que no busca un saber verdadero como el conocimiento científico sino una creencia, que le proporcione al hombre religioso una vivencia y despierte en él sentimientos piadosos. Finalmente, el arte también es una forma de acceder a la totalidad del mundo y representarlo pero no racionalmente sino a través de la imaginación, por lo que dicha representación se fundamenta en la intuición irreflexiva mientras que la filosofía se caracteriza por ser reflexiva y lógica. Otra diferencia entre ambas es que el lenguaje del arte se plasma en imágenes y tiene un sentido expresivo mientras que el saber filosófico se sostiene en conceptos y tiene un sentido descriptivo e inclusive especulativo. No obstante, de las diferencias entre la filosofía y las diferentes formas de la experiencia humana, no puede negarse tampoco la interrelación que mantiene ésta con cada una de ellas. Aunque, es preciso acotar que Salazar solo menciona a la religión y al arte como  las únicas experiencias interrelacionadas con la filosofía, considerándolas junto con la ciencia como formas distintas de hacerse cargo del ser, obviando completamente a la cosmovisión, y centrándose en mencionar que la filosofía es el puente natural entre la ciencia por un lado y la religión y el arte por el otro.

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Por otro lado, la actitud filosófica y el saber filosófico pueden subdividirse en dos áreas: un saber teórico y un saber práctico. Así tenemos que como saber teórico la filosofía puede entenderse como reflexión crítica y como concepción del mundo, y como saber práctico puede ser entendida como saber de la vida. Al entender que la filosofía es una reflexión crítica nos referimos que su campo de acción o el material sobre el que trabaja es lo dado por la ciencia (el conocimiento), la praxis moral (la acción), la creación artística (la invención) y la vida cotidiana (la existencia); es decir, que sobre lo producido por el ser humano, no a nivel material sino inmaterial, lo que hace la filosofía es dar una mirada diferente a todo ello para comprenderlo mejor y desde una nueva mirada pero sin ir más allá de ellas, pues como diría Salazar la reflexión crítica sería un saber segundo que puede entenderse como una radiografía o una foto en negativo, la que permite entender la realidad ya descubierta, más no descubrir nuevas realidades. Por otra parte, desde el aspecto teórico también puede entenderse a la filosofía como una concepción del mundo, en la medida que pretende obtener una comprensión de toda la realidad, cruzando los límites de lo dado o lo experimentado y especulando sobre las estructuras ontológicas que fundamentan a esta. Por último, en el saber práctico, se puede entender a la filosofía como un saber de la vida que consiste en hacer juicios valorativos sobre la vida, su sentido y sus metas, así como también prescribir sobre la conducta del ser humano.

Finalmente, esta división entre lo teórico y lo práctico permitiría agrupar las diferentes disciplinas filosóficas de tal manera que desde el punto de vista teórico como reflexión crítica se abordarían temas vinculados al conocimiento (teoría del conocimiento general, epistemología, lógica y semiótica), al hombre y la existencia, la historia y la cultura (antropología filosófica, filosofía de la historia y filosofía de la cultura), y la reflexión sobre la filosofía misma (filosofía de la filosofía e historia de la filosofía); en cambio como concepción del mundo se abordan temas relacionados a la naturaleza y el mundo (filosofía de la naturaleza o natural, cosmología, ontología y metafísica); y por último desde la perspectiva práctica se aborda temas vinculados a la acción humana (axiología o teoría general del valor, ética, estética y filosofía del arte, filosofía del derecho, filosofía política y social, filosofía de la educación y filosofía de la religión).

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Referencia:

Salazar, A. (2000). Iniciación filosófica. Lima, Perú: Editorial Mantaro.

Salazar, A. y Miró Quesada, F. (1987). Introducción a la filosofía y lógica. Lima, Perú: Librería Studium.

Salazar, A. y Miró Quesada, F. (1987). Introducción a la filosofía y lógica. Recuperado de https://misclasesescolares.files.wordpress.com/2015/05/salazar-bondy-intro-filosofc3ada-cap-1.pdf

1 Augusto Salazar Bondy es un filósofo peruano nacido en Lima en el año de 1925 que fallece en 1974 que fue influenciado por Nicolai Hartmann y se interesó por la filosofía de la ciencia. Se caracteriza por plantear que Latinoamérica carecía de una filosofía original o propia.

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