El realismo científico y el empirismo constructivo ¿Perspectivas novedosas?

El realismo científico y el empirismo constructivo ¿Perspectivas novedosas?

Todos los seres humanos, desde nuestros orígenes hasta la actualidad, nos encontramos en una permanente relación con el mundo, un mundo que existe independientemente de nosotros y que hemos llegado a conocer profundamente gracias al progreso científico. Es así que podemos afirmar que el agua está compuesta por moléculas y que cada una de éstas, a su vez, por dos átomos de hidrógeno y una de oxígeno, pero detengámonos a este nivel y preguntémonos si alguna vez hemos visto un átomo de oxígeno o de hidrógeno, la respuesta será negativa pese a que somos capaces de percibir el agua. Esta aporía corresponde al problema de los inobservables, que en el campo epistemológico significó la aparición de dos posiciones opuestas: por un lado, el realismo científico que considera que estos términos teóricos (los átomos) están referidos a entidades inobservables pero que se suponen existentes; y por otro, el instrumentalismo que considera que dichos términos son elementos constituyentes de un sistema de creencias que orientan al científico durante la realización de su investigación o al momento de realizar predicciones. Frente a este problema, Howard Sankey propone un realismo científico basado en el sentido común, que le permitirá plantear una defensa contra cualquier posición escéptica respecto a las entidades inobservables, posición que consideró no logra su cometido sino que termina reproduciendo una discusión antiquísima.

Para empezar, Sankey no solo busca defender al realismo científico de las posiciones escépticas como la de Bastiaan Van Fraasen sino que también busca defender la posibilidad de obtener un “conocimiento genuino de los aspectos inobservables de la realidad” (Sankey, 2015, p.83). Así, en su artículo “El realismo científico: una elaboración y defensa” que fue publicado originalmente en el año 2001, él propone un conjunto de principios que permitan establecer una estructura general de las diferentes doctrinas que se encuentran dentro del realismo científico, incluyendo dentro de estos principios uno referido al problema de los inobservables y que es formulado de la siguiente manera: “los realistas científicos interpretan el discurso científico acerca de las entidades teóricas de un modo literal, como un discurso que se propone hablar sobre entidades reales inobservables” (Sankey, 2015, p.60). Sin embargo, no es hasta el año 2010 que él utiliza dicho principio para defender la posibilidad del conocimiento de los inobservables frente a la posición escéptica del empirismo constructivo de Van Fraasen en su artículo “Ciencia, sentido común y realidad”. Posición que plantea la imposibilidad de afirmar la verdad o falsedad de los enunciados de hechos de dichas entidades teóricas, debido que dichas cuestiones trascienden la verificación empírica (o la experiencia sensorial directa). Por ello, introducirá el sentido común dentro del realismo científico, afirmando que la concepción de los inobservables como partes constitutivas de los objetos que percibimos, es de por sí una idea disponible a través del sentido común, y esto porque finalmente el pensamiento sistemático de la ciencia no es más que una versión refinada de los modelos de inferencia del sentido común.

Asimismo, este principio de la interpretación literal del discurso científico referido a los inobservables en realidad sería una extensión del problema de la posibilidad del conocimiento pero a un nivel más específico. Esto lo podemos apreciar en la defensa que hace él de la posibilidad del conocimiento de los inobservables ya que su posición acorde con el realismo científico y la posición opuesta del empirismo constructivo, mantienen una semejanza sorprendente con la dicotomía entre el dogmatismo y el escepticismo respecto al problema de la posibilidad del conocimiento, que lo encontramos en la teoría del conocimiento. Cabe señalar que estas posiciones enfrentadas solo son semejantes en sus versiones moderadas, ya que el dogmatismo asume que es posible llegar a un conocimiento absoluto de la realidad, mientras que el escepticismo niega rotundamente dicha posibilidad desconfiando de las condiciones del sujeto cognoscente.

Por otro lado, el realismo científico de Sankey, pese a que incluye al sentido común en su teorización, conserva los mismos vicios del dogmatismo de la teoría del conocimiento. Así, mientras que el dogmatismo tiene una confianza ciega en la razón del sujeto y por ende piensa que puede llegar a alcanzar un conocimiento absoluto de la realidad. Por su parte, el realismo científico mantiene una confianza ciega pero no en la razón sino en la observación del científico y asume que los hechos son la base de los conocimientos científicos. No obstante, dicha posición realista no consideraría algunas observaciones que cualquier escéptico moderado o radical haría frente a esos dos supuestos que se esconden subrepticiamente en el realismo científico: por un lado, una confianza excesiva en el observador, que no contempla que éste se no se encuentra únicamente determinado por su experiencia sensible, sino que también lo determinan su experiencia, conocimientos y expectativas; y por otro lado, la creencia de que los hechos son la base de la ciencia, sin considerar lo señalado Chalmers respecto a los enunciados de la ésta, y es que este tipo de enunciados pueden ser de dos tipos: enunciados de hechos que no se generan únicamente por la experiencia sensible; y los enunciados de la observación que supone un conjunto estructurado de conocimientos previos, de tal manera que no es tan cierta la afirmación de que primero se establecen los hechos y luego los conocimientos.

De esta manera, el realismo científico que propone Sankey es novedoso en cuanto nos presenta una perspectiva diferente de la relación entra la ciencia y la realidad a través del sentido común. Sin embargo, al enfrentar el problema de la posibilidad del conocimiento de los inobservables no escapa a los vicios o falencias que presenta el realismo científico, por lo que finalmente reproduce una versión moderada de las mismas posiciones que se encuentran enfrentadas desde los orígenes de la filosofía.

Bibliografía:

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