Fernando Tola  y la existencia de la filosofía de la India

Fernando Tola y la existencia de la filosofía de la India

Fernando Tola Mendoza, fue un filósofo y traductor peruano de innumerables obras, que nació en Lima un 20 de octubre de 1915. Realizó sus estudios secundarios en Bélgica donde comenzaría su interés por el sanscrito, lengua que aprendería de manera autodidacta, valiéndose de un libro de gramática escrito por Henri Courbin y aplicando las normas filológicas aprendidas en sus clases de griego y latín en Bélgica.

Posteriormente, estudiaría en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y luego trabajaría como profesor de latín, griego y literatura griega y oriental. En esta universidad, en el año 1962 fundó el Instituto de Lenguas y Culturas Orientales. Sin embargo, según señala Camilo Torres “la demagogia terminó con este centro de investigación cuando un grupo de estudiantes se apropió del pequeño local que tenía y trasladaron su biblioteca… al baño.”

Tola continuaría con su trabajo en Argentina durante el periodo de los militares hasta que estos lo despidieran de su trabajo en la universidad y de su cargo en la CONICET. Es en este momento, que recibe una beca para continuar su trabajo en Japón y en la India. Finalmente, regreso a Argentina donde residió hasta el martes 18 de julio de este año, fecha en la que fallece a la edad de 101 años en la ciudad de Buenos Aires.

No obstante, dentro de todo su legado nos deja su obra cumbre escrita en colaboración con su esposa Carmen Dragonetti y publicada en el año 2008 por editorial Kairos: La Filosofía de la India. Del Veda al Vedanta. El sistema Samkhya. El mito de la oposición entre “pensamiento” indio y “filosofía” occidental, texto que plantea la existencia de la filosofía en la tradición de la India, cuestionando la creencia de que solamente existe la filosofía en Occidente, y más aún solo en Europa. Dicha propuesta parte de identificar que el inicio del mito de la filosofía únicamente Occidental se encontraría en las clases de filosofía de Hegel, y que se contraargumentaría sosteniendo cuatro tesis que nos llevarían a encontrar paralelismos entre ambos pensamientos.

Así, él encuentra que el prejuicio de que la filosofía es únicamente de origen Europeo se haya en  los cursos de filosofía que impartió Hegel durante el periodo de 1823 a 1830. Dicho prejuicio lo sufrió en carne propia el mismo Tola, pues sus trabajos sobre la India no eran admitidos por no encontrarse dentro de la filosofía oficial, en gran parte porque se consideraba que no había filosofía propia de la India. Esta circunstancia lo lleva a investigar acerca de las razones que llevaron a Hegel a negar la posibilidad de la existencia de la filosofía de la India.

Al respecto, se encontró que Hegel (como se citó en Tola y Dragonetti, 2008) la concebía como “la primera parte de la historia de la filosofía”, antes que la filosofía griega, e inclusive le reconoce (como se citó en Tola y Dragonetti, 2008) la existencia de “filosofías abstractas y una lógica formal desarrollada”. Sin embargo, el filósofo alemán descarta que ésta califique como filosofía porque surgió en una sociedad donde no había conciencia de la libertad del Espíritu, donde el único sujeto libre era el déspota, a diferencia de la antigua Grecia donde algunos eran libres (los aristócratas) y la Europa moderna donde todos eran libres. Y es que para él había una relación entre la libertad política y la libertad de pensamiento, donde la primera era condición de existencia de la segunda, razón por la cual el Espíritu surge en Grecia pero separándose de la Naturaleza, de la materia, elevándose hasta convertirse en una idea, un concepto. Así, es el Espíritu que se manifiesta en los hombres libres él que les permite generar el conocimiento abstracto y lógico que caracteriza a la filosofía occidental. En cambio, la India significaba lo contrario, pues si bien el Espíritu surgió primero allí, debido a que no había hombres libres como en Grecia, además el poder y la libertad se encontraban centralizadas en el déspota, y que la meta de los indios era perder su individualidad en una fusión con el Espíritu, que se mantenía inseparable de la Naturaleza, entonces no había posibilidad alguna para que surja la filosofía en dicha región.

Lamentablemente, estas opiniones de Hegel calaron fuertemente en la cultura y se han mantenido durante siglos en la mente de los filósofos, pese a que éstas se encuentren cargadas de un prejuicio etnocéntrico y del desconocimiento del pensamiento de la India. En cuanto al prejuicio, tenemos que Hegel idealiza el mundo griego, enalteciendo su conciencia de libertad pese a que ellos mantenían esclavos en su pirámide social; también refuerza la idea de que Europa es superior a cualquier otra cultura o nación, a tal punto que en aquella época un trabajo realizado sobre el sánscrito, donde se descubre que éste forma parte de la familia de lenguas indoeuropeas como el griego y el latín, es estigmatizado por pretender igualar la lengua india a las lenguas clásicas europeas. Por el otro lado, Hegel no pudo conocer el trabajo completo de H. T. Colebrooke[i] acerca de la filosofía de la India, por lo que sus textos presentaban errores respecto al Yoga y al Budismo.

Respecto al Yoga él afirma que (como se citó en Tola y Dragonetti, 2008) es la “esencia de la religión del pueblo indio”, contiene “el más elevado concepto de dios”, su finalidad es la unión con dios y asume que los tópicos especiales del Yoga, como el proceso concentrativo de la mente, no es desarrollado por Colebrooke (como se citó en Tola y Dragonetti, 2008) debido que eran  “extraños para nosotros (los europeos), salvajes (el pensamiento de la India), productos de la superstición, que nada tiene que hacer con el carácter científico”. Sin embargo, el yoga en realidad es solo una técnica que permite acceder a un tipo especial de conocimiento de naturaleza vivencial que puede ser practicado por personas que pertenecen a doctrinas religiosas o que son ateas y que la presencia o ausencia de la noción de Dios dependen del sistema que les proporcione sus fundamentos metafísicos.

En cuanto al Budismo, Hegel identifica al Lamaismo con el Budismo, asocia a éste con la idea de Dios como la Nada o el No-ser y equipara a ésta noción de Dios con Buda y el Dalai Lama, asimismo le atribuye la teoría de la transmigración de las almas y caricaturiza al Buda como un hombre gordo que se succiona el dedo del pie. Dichas afirmaciones resultan equivocadas porque por un lado el Lamaísmo es una de las variantes que hay dentro del Budismo Mahayana, por el otro es una religión que carece de un dios y se caracteriza por afirmar la insubstancialidad, por lo que no concibe la existencia del alma y plantean en su lugar la teoría de la serie de conciencias, y finalmente, no existe ninguna imagen del Buda succionándose alguno de sus dedos.

Es así que el prejuicio contra el pensamiento no-occidental,  en este caso el pensamiento de la India, se nutre de los errores de apreciación de Hegel y de una actitud que venía desde los mismos griegos que veían a toda cultura foránea como inferior a su cultura, actitud que fue mantenida por los romanos hasta la modernidad. Ante este prejuicio que también encontró Fernando Tola, éste sostiene que en realidad si existe una filosofía propia de la India y para ello plantea cuatro tesis: La primera, la coincidencia en los temas abordados, las formas de enfrentar dichos problemas y las soluciones planteadas por parte del pensamiento de la India y Europa; la segunda, las manifestaciones de irracionalidad y racionalidad que se encuentran en ambas formas de pensamiento; la tercera, si comparamos el pensamiento de la India y Europa encontraremos que hubo filosofía en ambas; y la cuarta, dicha comparación tiene un límite cronológico.

La primera tesis, afirma que “hasta el siglo XVII India, por un lado, y Grecia y Europa, por otro lado, reflexionaron muchas veces sobre los mismos temas filosóficos, y de la misma manera.” (Tola y Dragonetti, 2008, p.22) Dicha afirmación se sostiene en un planteamiento de Kant según el cual la filosofía siempre ha girado en torno a los mismos problemas desde la antigüedad, y por esa misma razón al estudiar el pensamiento oriental uno se puede encontrar que ellos también abordaron las mismas problemáticas que Occidente y que desde esta perspectiva podemos entender que ambas formas de pensamiento se presentan como regionales, pero debido a que atienden las mismas problemáticas ambas se convierten en pensamiento universal.

La segunda tesis, nos dice que “en la historia de las Filosofías Griega y Europea se encuentran manifestaciones de irracionalidad bajo muchas formas (…) tan numerosas como en la historia del pensamiento de la India.” (Tola y Dragonetti, 2008, p.22) y esto es en parte a los dogmas culturales que en la tradición Brahmánica de la India se traducen en: la creencia en las reencarnaciones, la existencia de un Isvara (dios personificado) y la infabilidad de la Shruti (textos revelados); mientras que en Occidente los dogmas culturales eran: la creencia en dios, la inmortalidad del alma, la autoridad de los textos cristianos, la infabilidad de la Biblia, etc. En ambos casos dichos dogmas culturales eran admitidos más por cuestiones de fe que producto de la observación, caracterizándose por ser indemostrables y por ser la base sobre la cual se construía una serie de argumentos racionales para explicar ciertos fenómenos, incluso después de la edad media hasta el siglo XVII.

La tercera tesis, es una conclusión que se obtiene de aceptar las dos primeras tesis que resulta en señalar que “estamos autorizados a afirmar que en India sí existió tal cosa como una Filosofía de la India.” (Tola y Dragonetti, 2008, p.23) por esa misma razón es posible establecer paralelismos entre algunas doctrinas de la India y algunas doctrinas de Europa, es decir la comparación solo puede hacerse a un nivel específico no a un nivel general considerando al pensamiento de la India y Europa como dos sistemas totales y homogéneos, pues ambos encierran una pluralidad de posiciones ante diferentes cuestiones y en muchos casos opuestas.

La última tesis, nos restringe la comparación que podemos realizar entre ambas formas de pensamiento, señalándonos que ésta “debe limitarse a confrontar a ambos tal como se manifestaron antes del siglo XVII, o incluso en los siglos siguientes pero, en este caso, cuando ellos mantienen formas que prolongan a las filosofías previas a esa fecha” (Tola y Dragonetti, 2008, p.25-26) En parte, porque las condiciones que hubieron después de esa fecha hicieron que la filosofía de Occidente pierda esa comparabilidad y por ende la similitud que tenía con la India.

De esta manera, Tola concluye que si se puede hablar de una filosofía propiamente India, la  que podemos encontrar en sus textos sagrados más antiguos como el Rig Veda y los Upanishads, o en los textos de Badarayana quien intentó conciliar la heterogeneidad que convivía en estos textos, y los grandes comentadores  de éste como son: Gaudapada, Shankara, Ramanuja y Madvha, y finalmente el sistema Samkhya. Todos ellos abordaron temas como: Lo Uno, el Principio Supremo, la concepción triádica, el objeto de la metafísica, la diferencia entre dios y las almas, el idealismo, la noción de absoluto, el panteísmo, la predestinación y el dualismo, entre otros; temas que a su vez fueron abordados en Occidente por diferentes filósofos, y en ambos casos se mantuvo como presupuestos ciertos dogmas culturales que llevaron a que no exista un pensamiento totalmente racional ni otro totalmente irracional. Sino que el escaso conocimiento del pensamiento de la India y el prejuicio etnocéntrico, que bien podríamos llamarlo eurocéntrico, hicieron que se construya una imagen negativa del pensamiento de la India, por lo que con mucha razón Fernando Tola afirma que “La Filosofía de la India le debe a Hegel, su exclusión, la Filosofía Occidental, el haber sido privada de posibilidades” (Tola y Dragonetti, 2008, p.84)

Fernando Tola y la filosofia de la India

Referencia:


[i] El problema del acceso a la información de Colebrooke por parte de Hegel, se debe fundamentalmente a que el trabajo de Colebrooke se publicó en 2 volúmenes. El primero fue publicado en e1824 y recoge las partes I y II de su trabajo que fueron expuestas en conferencias en los años 1823 y 1824, respectivamente; ambas partes abordaban al sistema Samkhya, Nyaya y Vaisheshika en un total de 44 páginas. El segundo volumen fue publicado en el año de 1829, y corresponde a las tres últimas partes del trabajo de Colebrooke donde trata sobre las doctrinas Mimansa, Vedanta y los sistemas heréticos del Jainismo, budismo, materialismo entre otros; dicho trabajo se expuso en diferentes conferencias durante los años 1826 y 1827. Sin embargo, debido a las fechas de publicación Hegel solo pudo acceder al primer volumen para elaborar sus clases de filosofía.

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