La filosofía china

La filosofía china

«Es interesante notar que esos tres periodos representan un movimiento dialéctico: el periodo clásico estaba preocupado principalmente en problemas mundanos; el periodo neotaoísta y budista estaba preocupado en la trascendencia; y el periodo neoconfuciano fue una síntesis de ellos dos.»

Esta traducción ha sido efectuada a partir del texto escrito originalmente en inglés por los editores de la Enciclopedia Británica, que fue publicada el 12 de noviembre de 2017 en la página: https://www.britannica.com. Si deseas acceder al artículo original puedes hacerlo a través del siguiente enlace: https://www.britannica.com/topic/Chinese-philosophy


Introducción

La filosofía China, el pensamiento de la cultura China, desde los tiempos más remotos hasta el presente. La idea fundamental en la filosofía China es el humanismo: el hombre y su sociedad han ocupado, si no monopolizado, la atención de los filósofos chinos en todos las épocas. Las discusiones éticas y políticas han eclipsado cualquier especulación metafísica. Sin embargo, debe ser agregado rápidamente, que este humanismo no implicaba ninguna indiferencia a un poder supremo o natural. En su lugar, la conclusión general representada en la filosofía china es eso de la unidad del hombre y el cielo. Este espíritu de síntesis ha caracterizado a toda la historia de la filosofía China.

Las raíces del humanismo chino

Durante la transición desde la Dinastía Shang (Siglo XVII – XI a.C.) a la Dinastía Zhou, China fue cambiando de una sociedad tribal a una feudal, de la edad del bronce a la edad del hierro. Una nueva economía y una nueva sociedad requirieron nuevas herramientas y nuevos talentos. El pueblo Shang había rezado a sus ancestros por la solución de sus problemas, pero el pueblo Zhou se dirigió hacia el hombre, pensaban que adoraban a sus ancestros tanto como el pueblo Shang lo hacía. Las oraciones por la lluvia, por ejemplo, gradualmente dieron espacio a la irrigación. El hombre estaba en una posición de poder. El pueblo Shang había creído en Shangdi, el “Señor” de la tribu, quien fue el gran ancestro y la suprema deidad que los protegía en las batallas, autorizando sus empresas, y enviándoles premios y castigos. Sin embargo, durante los Zhou, Shangdi fue suplantado gradualmente por Tian (el Cielo) como la suprema realidad espiritual. Su carácter antropomórfico (o forma humana) disminuía, y sus deseos ahora no eran expresados en un capricho impredecible sino en el mandato del Cielo (Tianming). Este mandato fue absoluto y constante, más allá del control humano. No obstante, al mismo tiempo que el hombre crecía en importancia, éste fue sintiendo que los premios y castigos dependían de las virtudes (de) del hombre, para “El Cielo siempre es amable con los virtuosos”. De ese modo, la virtud del hombre se convirtió en el factor determinante; El hombre podía ahora controlar su propio destino (ming). Los sacrificios religiosos continuaban jugando un rol importante en la vida de las personas; Pero, el significado del sacrificio fue cambiando de un sentido mágico a uno ético –que es, desde formas para apaciguar a seres espirituales hasta expresiones puras de reverencia. Fue en esta atmósfera que las supuestas Cien escuelas (Baijia) del pensamiento emergieron (Siglo VI – III a.C.).

Todas las Cien escuelas surgieron en respuesta a condiciones prácticas. Sus filósofos fueron u oficiales del gobierno o eruditos, viajando de un estado feudal a otro y ofreciendo ideas para la reforma social. Expresaron sus ideas en conversaciones, documentos oficiales, o pequeños tratados, ellos establecían el patrón para los filósofos posteriores.

Pero, el carácter existencial de la filosofía China ha creado la impresión errónea que es únicamente ética y social,  carente de metafísica. Aunque aparentemente aleatorio y asistemático, la filosofía de cada escuela fue el resultado de años de un pensar serio y formando un todo coherente y lógico. Fue en cada caso, basado en conceptos definitivos sobre el hombre y el cielo, así el segundo fuera interpretado como el Ser supremo o simplemente como la Naturaleza.

Los periodos de desarrollo de la filosofía China

Históricamente, la filosofía China ha pasado a través de cuatro periodos: (1) el clásico, (2) el neotaoísta y budista, (3) el neoconfucianista, y (4) el moderno. En el periodo clásico (siglo VI – III a.C.), los conceptos importantes eran el Dao (“el camino”), de (“la virtud”), ren (“humanidad”, “amor”), yi (“rectitud”), tian (“el cielo”), y yinyang (elementos cósmicos de la tranquilidad y la actividad, o la debilidad y la fuerza, respectivamente). Todas las escuelas tenían su propio camino, pero el camino de Confucio (551-479 a.C.) y otro sabio tradicional, Laozi (siglo VI a.C.), fueron los más destacados. Para Confucio, el Dao  es el camino del hombre, el camino de los antiguos reyes-sabios, y el camino de la virtud. Para Laozi, sin embargo, el Dao es el camino de la naturaleza. Su concepto fue tan único que su escuela más tarde paso a ser llamada la escuela Daoista (o Taoista). Para todas las escuelas, el Dao posee los dos aspectos del yin y el yang, el Dao dotado en el hombre es su virtud, y las grandes virtudes, especialmente para el Confucianismo, eran ren y yi. Claramente, algunos conceptos eran éticos y otros metafísicos.

En el periodo Neotaoísta (o Neodaoísta) y el Budista (siglo III – IX d.C.), había un giro radical a conceptos estrictamente metafísicos. Los que iban más allá de la caracterización del Dao de Laozi como No-ser, los Neotaoístas se concentraron en la cuestión de si la realidad última es Ser o No-ser y si el principio (Li) subyacente a una cosa era universal o particular. Bajo sus influencias, los primeros filósofos budistas chinos dirigieron su atención principalmente al Ser y No-ser. Subsecuentemente, las escuelas budistas introducidas desde la India fueron divididas dentro de las categorías correspondientes, a saber, escuelas del Ser y escuelas del No-ser. La cuestión de la universalidad y la particularidad, o de una y muchas, llevó al desarrollo de escuelas budistas verdaderamente chinas, cuya preocupación fue la relación entre el principio, que combina todas las cosas como una sola, y los hechos, que diferencian las cosas en muchas.

En el periodo Neoconfucianista (siglo XI – principio del siglo XX), la influencia del Budismo y Taoísmo provocó que el Confucianismo encuentre fundamentos metafísicos y epistemológicos para su ética. Los dos conceptos básicos del Neoconfucianismo son la naturaleza y el principio: la naturaleza, especialmente naturaleza humana, porque el Confucianismo estaba todavía preocupado principalmente en el hombre, y el principio, porque el Neoconfucianismo rechazó el vacío budista y el No-ser taoísta como negativo y místico, substituyéndolos por su propio principio metafísico, Li (“patrón”), el positivo, concreto, y las leyes racionales que forman el universo y que siempre son buenos. De acuerdo al gran defensor del Neoconfucianismo, Zhu Xi (1130 – 1200), Li es principio o patrón que hace a las cosas lo que ellas son. La naturaleza humana es el Li que es universal en todas las personas. A la par a esta esencia universal está Qi (“aliento vital”, “pneuma”), la fuerza material particular que hace a cada persona única. El Qi oscurece la naturaleza humana y su bondad inherente; por lo tanto, la especulación metafísica, o la investigación en las leyes de la naturaleza humana y del universo, es para el neoconfuciano el camino de la conducta ética.

Es interesante notar que esos tres periodos representan un movimiento dialéctico: el periodo clásico estaba preocupado principalmente en problemas mundanos; el periodo neotaoísta y budista estaba preocupado en la trascendencia; y el periodo neoconfuciano fue una síntesis de ellos dos.

El periodo moderno (principio del siglo XX), por otro lado, no parece someterse a ningún patrón previo. La filosofía China del siglo XX fue desde la occidentalización, a través de la reconstrucción de la filosofía tradicional, al triunfo del marxismo. En la segunda y tercera década, los trabajos de Darwin, Spencer y otros fueron traducidos, y las doctrinas de Haeckel, Kropotkin, Nietzsche, Schopenhauer, Bergson, Eucken, Descartes, y James, además de Platón, Kant y Hegel, fueron introducidos, cada uno con su defensor especial. Después, Whitehead, Royce, Carnap y otros fueron promocionados en pequeños grupos formales. Este movimiento reveló a los chinos nuevas perspectivas filosóficas en metafísica, lógica y epistemología (teoría del conocimiento). El tono general fue científico, positivista y pragmático. De todos los sistemas occidentales, el más influyente fue el pragmatismo, introducido y promocionado por Hu Shi (1891 – 1962), líder de la revolución intelectual de 1917. En la “polémica de la ciencia versus la vida” en la década de 1920, importantes intelectuales chinos debatieron la cuestión en cuanto a si la ciencia puede o no formar las bases de una filosofía de vida. El debate sirvió para cuestionar la supremacía de la filosofía occidental, que, como entendían los chinos, era considerada tan esencialmente científica como opuesta a la metafísica.

En la China contemporánea, el marxismo es la filosofía oficial. El pensamiento marxista había estado creciendo en China desde la mitad de la década de 1920, y para el momento de la creación de la República Popular en 1949, ésta había pasado por el leninismo y el maoísmo. La ideología oficial no prohibía el estudio de la filosofía china tradicional pero ésta era sometida a una evaluación crítica y un severo criticismo. Desde 1957 en adelante, muchos debates fueron continuados y muchos libros y revistas especializadas publicadas. Un tema de debate se centró en la naturaleza de la historia de la filosofía china. Aunque no había unanimidad de opinión, el punto de vista “correcto” fue que la historia de la filosofía china no es más que una parte de la historia mundial de la filosofía y como tal es una historia de la lucha entre el materialismo y el idealismo. El conflicto entre las teorías del carácter original del bien o mal de la naturaleza humana, la oposición entre principio y fuerza material, la contradicción entre Ser y No-ser, y el conflicto entre los nombres, en realidad eran tomados como evidencia de esta continua lucha. De esta manera, la historia de la filosofía china no es más que el desarrollo del marxismo-leninismo en la historia china. Esa parte de la herencia filosófica de China que es materialista y posee una naturaleza de clase debe ser continuada y promovida.1


  1. Se decidió traducir el presente texto debido que proporciona una noción bastante amplia y sencilla de la historia de la filosofía china. Sin embargo, el traductor no está de acuerdo con posiciones que busquen una hegemonía sobre otras, despreciando el pensamiento de las tradiciones propias de cada lugar, como es el caso de la afirmación que se encuentra en las últimas líneas del último párrafo de este texto.

 

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