¿Las personas religiosas son más morales?

¿Las personas religiosas son más morales?

« Curiosamente, el grado de religiosidad no parece tener un mayor efecto en estos experimentos. En otras palabras, los efectos positivos de la religión dependen de la situación, no de la disposición.»

Esta traducción ha sido efectuada a partir del texto escrito originalmente en inglés por Dimitris Xygalatas, y fue publicado en la página The Conversation: https://theconversation.com/us. Si deseas acceder al artículo original puedes hacerlo a través del siguiente enlace: https://theconversation.com/are-religious-people-more-moral-84560


Autor: Dimitris Xygalatas

Él es un antropólogo y científico cognitivo de la Universidad de Connecticut. Él estudió algunos temas que nos unen y nos dividen, enfocándose en la religión y el ritual, el deporte, la cooperación, y la interacción entre la cultura y la cognición. Él ha sostenido posiciones en la Universidad de Princeton, Aarhaus, y Masaryk, donde se desempeñó como Director del Laboratorio para la Investigación Experimental de la Religión. En la Universidad de Connecticut, dirige el Laboratorio de Antropología Experimental, que desarrolla métodos y tecnologías para estudiar científicamente la interacción humana en entornos de la vida real.


¿Por qué las personas desconfían de los ateos?

Un reciente estudio que realizamos, dirigido por el psicólogo Will Gervais, encontró prejuicios morales extremos y generalizados contra los ateos alrededor del mundo. En todos los continentes, las personas asumen que aquellos que cometieron actos inmorales, incluso los más extremos, como el asesinato en serie, serían más propensos a ser ateos.

Aunque esta fue la primera demostración de tal sesgo en una escala global, su existencia apenas es sorprendente.

Los datos de la encuesta muestran que los estadounidenses son confían menos en los ateos que cualquier otro grupo social. Para la mayoría de políticos, ir a la iglesia es usualmente la mejor forma de cosechar votos, mientras que presentarse como un no creyente podría ser un suicidio político. Después de todo, no hay políticos abiertamente ateos en el Congreso de Estados Unidos. La única representante religiosa no afiliada conocida se describe como “sin ninguna religión”, pero aún niega ser atea.

Así que, ¿De dónde viene tal prejuicio extremo? Y ¿cuál es la evidencia actual respecto a la relación entre religión y moralidad?

¿Cómo se relaciona la religión con la moralidad?

Es cierto que las mayores religiones del mundo están preocupadas por la conducta moral. Muchas, por lo tanto, pueden asumir que el compromiso religioso es un signo de virtud, o incluso que la moralidad no puede existir sin religión.

Sin embargo, ambos presupuestos son problemáticos.

Por un lado, los ideales éticos de una religión pueden parecer inmorales para los miembros de otra. Por ejemplo, en el siglo XIX, los mormones consideraban la poligamia un imperativo moral, mientras que los católicos decían que esto era un pecado mortal.

Lo que es más, los ideales religiosos de conducta moral son usualmente limitados a los miembros del grupo y pueden incluso estar acompañados de un odio total contra otros grupos. En 1543, por ejemplo, Martín  Lutero, uno de los padres del Protestantismo, publicó un tratado denominado: “Sobre los judíos y sus mentiras”, estos hicieron eco a sentimientos anti-semíticos que han sido comunes en varios grupos religiosos a través de los siglos.

Estos ejemplos también revelan que la moralidad religiosa puede y cambia con el flujo y reflujo de la cultura circundante. En los últimos años, muchas iglesias anglicanas han revisado sus perspectivas morales para permitir la anticoncepción, la ordenación de mujeres y la bendición de la unión entre personas del mismo sexo.

La discrepancia entre las creencias y la conducta

En cualquier caso, la religiosidad solo está aproximadamente relacionada a la teología. Es así que las creencias y la conducta de las personas religiosas no siempre está de acuerdo con las doctrinas religiosas oficiales.  En cambio,  la religiosidad popular tiende a ser mucho más práctica e intuitiva. Esto es lo que los especialistas en estudios religiosos han denominado “incorrección teológica”.

El budismo, por ejemplo, puede ser oficialmente una religión sin dioses, pero muchos budistas tratan a Buda como una deidad. Del mismo modo, la iglesia católica se opone vehementemente al control de la natalidad, pero la gran mayoría de católicos lo practica igualmente.  De hecho, la incorrección teológica es la norma más que la excepción entre los creyentes.

Por esta razón, el sociólogo Mark Chaves denominó a la idea de que la creencia de las personas está de acuerdo con las creencias religiosas y mandamiento como la “falacia de la congruencia religiosa”.

Esta discrepancia entre creencias, actitudes y conductas es un fenómeno mucho más amplio. Después de todo, el comunismo es una ideología igualitaria, pero los comunistas no se comportan menos egoístamente.

Así que, ¿Cuál es la evidencia actual acerca de la relación entre religión y moralidad?

Las personas practican lo que ellos predican

La investigación científica social sobre este tema ofrece algunos resultados intrigantes.

Cuando los investigadores piden a las personas que informen sobre sus propias conductas  y actitudes, los individuos religiosos afirman que son más altruistas, compasivos, honestos, cívicos y caritativos que aquellos que no lo son. Incluso entre gemelos, más hermanos religiosos se describen que son más generosos.

Pero cuando observamos su conducta verdadera, estas diferencias no aparecen por ninguna parte.

Los investigadores han observado ahora en aspectos múltiples de la conducta moral, desde donaciones caritativas y hacer trampas en exámenes hasta ayudar extraños en necesidad y cooperar con personas anónimas.

En un experimento clásico conocido como el “estudio del buen samaritano”, los investigadores monitorearon quienes se detenían para ayudar a una persona herida tendida en una callejuela. Ellos encontraron que la religiosidad no desempeña ningún rol en la conducta solidaria, incluso cuando los participantes estaban en camino para llevar una charla sobre la parábola del buen samaritano.

Ahora, este descubrimiento ha sido confirmado por numerosos laboratorios y estudios de campo. Sobre todo, los resultados son claros: no importa cómo definimos nuestra moralidad, las personas religiosas no se comportan más moralmente que los ateos, aunque ellos a menudo dicen (y probablemente lo creen) que ellos lo son.

Cuando y donde la religión tiene impacto

Por otro lado, los recordatorios religiosos tienen un efecto sobre la conducta moral.

Estudios realizados entre cristianos estadounidenses, por ejemplo, han encontrado que los participantes donaron más dinero a la caridad e incluso vieron menos porno los domingos. Sin embargo, ellos compensaron ambas cuentas durante el resto de la semana. Como resultado, no hubo diferencias entre participantes religiosos y no religiosos en promedio.

Igualmente, un estudio llevado a cabo en Marruecos encontró que siempre que el llamado islámico a la oración era públicamente audible, los locales contribuían más dinero para la caridad. Sin embargo, estos efectos tenían una vida corta: las donaciones se incrementaban solo dentro de los pocos minutos de cada llamado, y luego caían nuevamente.

Otros numerosos estudios han dado resultados similares. En mi propio trabajo, encuentro que las personas se vuelven más cooperativas y generosas cuando se encuentran en un lugar de adoración.

Curiosamente, el grado de religiosidad no parece tener un mayor efecto en estos experimentos. En otras palabras, los efectos positivos de la religión dependen de la situación, no de la disposición.

La religión y el estado de derecho

Sin embargo, no todas las creencias son creadas de la misma manera. Un reciente estudio intercultural demostró que aquellos que ven a sus dioses como moralizadores y castigadores son más imparciales y hacen menos trampas en transacciones económicas. En otras palabras, si las personas creen que sus dioses siempre saben lo que hacen y están dispuestos a castigar a los trasgresores , ellos tienden a comportarse mejor, y espera que otros también lo hagan.

No obstante, tal creencia en un recurso externo de justicia no es única a la religión. Confiar en el estado de derecho, en la forma de un estado eficiente, un sistema judicial justo o una fuerza policial fiable, es también un predictor de conducta moral.

Y efectivamente, cuando el estado de derecho es fuerte, las creencias religiosas decaen, y también la desconfianza contra los ateos.

La co-evolución de dios y la sociedad

La evidencia científica sugiere que los humanos – e incluso nuestros primos primates – tienen predisposiciones morales innatas, que son expresadas a menudo en filosofías religiosas. Es decir, la religión es una reflexión más que la causa de esas predisposiciones.

Pero la razón por la que la religión ha sido tan exitosa en el curso de la historia humana está precisamente en su habilidad para capitalizar esas intuiciones morales.

El registro de la historia nos muestra que los seres sobrenaturales no siempre han sido asociados con la moralidad. Los dioses de la antigua Grecia no estaban interesados en la conducta ética de la gente. De la misma manera, las diferentes deidades locales adoradas entre muchos cazadores-recolectores modernos, ellos se preocupaban por recibir ritos y ofrendas pero no si las personas mentían a otras o si engañaban a sus cónyuges.

De acuerdo al psicólogo Ara Norenzayan, la creencia en dioses invertidos moralmente se desarrolló como una solución al problema de cooperación a gran escala.

Las antiguas sociedades eran suficientemente pequeñas que sus miembros podían depender de la reputación de las personas para decidir con quién asociarse. Pero una vez que nuestros ancestros pasaron a asentamientos permanentes y el tamaño del grupo se incrementó, las interacciones cotidianas fueron cada vez más tomando lugar los encuentros con extraños. ¿Cómo podían las personas saber en quién confiar?

La religión proporcionó una respuesta al introducir las creencias sobre los omniscientes, todopoderosos dioses que castigaban las trasgresiones morales. Como sociedades humanas crecimos grandemente, así también lo hizo la ocurrencia de tales creencias. Además en la ausencia de instituciones seculares eficientes, el miedo a dios fue crucial para establecer y mantener el orden social.

En estas sociedades, una creencia sincera en un observador sobrenatural castigador era la mejor garantía de una conducta moral, suministrando una señal pública de obligación con las normas sociales.

Hoy, tenemos otras formas de vigilar la moralidad, pero esta herencia evolutiva aún está con nosotros. Aunque las estadísticas muestran que los ateos cometen menos crímenes que el promedio, el prejuicio generalizado contra ellos, como se resalta en nuestro estudio, refleja las intuiciones que han sido forjadas a través de los siglos y que podrían ser difíciles de superar.

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