La identidad nacional en un Perú pluricultural

La identidad nacional en un Perú pluricultural

«Precisamente, el panorama presentado por Mignolo lo encontramos en el Perú, puesto que en la actualidad el lugar común al hablar de nuestro país es identificarlo como un país pluricultural, concepción que presenta el siguiente problema: la falta de una matriz cultural producto de la mezcla entre las diferentes identidades culturales»

El próximo sábado 28 de julio, se celebran 197 años de la independencia del Perú. Una celebración que comienza a principios de dicho mes y que implica que cada ciudadano peruano coloque una bandera en la parte superior de su casa, asista al trabajo o la escuela portando una escarapela en el pecho, etc. Sin embargo, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de ciudadano peruano? O ¿Qué nos lleva a cada uno de nosotros a identificarnos con el gentilicio “peruano”? La clave para responder estas preguntas tal vez la encontremos en la noción de identidad nacional y nación.

Comencemos por analizar el término “nación”, cuyo origen etimológico lo encontramos en el latín, específicamente en el término natio que significa: lugar de nacimiento, pueblo, tribu; y que por su origen se encuentra muy relacionado con el pensamiento europeo. A continuación revisaremos la perspectiva de dos filósofos europeos que cuentan con cierta popularidad: André Comte-Spomville y Fernando Savater, quienes tienen distintas formas de abordar dicha noción y sus problemas.

En cuanto al concepto de nación del filósofo francés André Comte-Sponville (2005), éste afirma que: «es un pueblo, pero considerado más desde un punto de vista político que biológico o cultural (no es ni una raza ni una etnia), y más como un conjunto de individuos que como una institución (…)» (p.365). Asimismo, señala que una nación se sostiene sobre dos aspectos fundamentales: un pasado común y la voluntad de vivir juntos en el presente. Sin embargo, advierte que una perspectiva nacionalista convierte a la nación en un absoluto, lo que lleva a que dicha noción no dependa del pueblo sino que éste se encuentra supeditado a la nación, llegando esta última a someter al derecho, la moral y la política.

Por otra parte, podemos encontrar una opinión al respecto en cuatro términos analizados por el filósofo español Fernando Savater, a saber: ciudadanía, identidad, nacionalismo y pueblo. Así, para él el término pueblo y ciudadanía se contraponen, de tal manera que ambos representarían dos polos que se manifiestan a través de la diferencia entre las antiguas sociedades tribales y jerárquicas respecto a las actuales sociedades democráticas, y es que para Savater la cultura y la política deben ir por caminos separados, de tal manera que a nivel político prime la ciudadanía democrática mientras que a nivel cultural pesen más las identidades, encontrando él un gran peligro en los nacionalismos estatales (que impiden la cohesión de la Unión Europea) y los nacionalismos separatistas que «(…) comprometen los estados de derecho con reivindicaciones basadas en una supuesta identidad étnica.» (Savater, 2007, p.42)

Y es que para Savater las identidades permanecen a nivel cultural en una modificación constante, mientras que la ciudadanía se superpone a éstas a nivel político. Incluso, el filósofo alemán Jurgen Habermas (como se citó en Savater, 2007) señala que «la nación de ciudadanos encuentra su identidad, no en la comunidad étnico-cultural, sino en la práctica de los ciudadanos que ejercen activamente sus derechos de comunicación y participación.» (p.43).

De esta manera, podemos ver como ambas nociones de nación, desde la perspectiva francesa, española e inclusive alemana, presentan similitudes al asociar la idea de nación a la política y la concepción de ciudadano. No obstante, la perspectiva francesa hace una distinción entre pueblo y nación, señalando que el primero es el fundamento del segundo y no al revés, algo que es rechazado por el filósofo español quien tiene una concepción negativa del término pueblo asociando éste último a los nacionalismos separatistas y a las identidades culturales.

No obstante, la perspectiva europea no es la única que aborda estos temas pues el filósofo argentino Walter Mignolo también aborda la idea de nación pero desde una perspectiva histórica en cuanto al desarrollo del término. Para el filósofo argentino el término nación se encuentra relacionado a otros conceptos como etnia, cultura, religión y raza. Dicha relación podemos verla a través de tres momentos.

En el primer momento, la concepción de etnia o ethnos contiene a la noción de raza (como genealogía sanguínea o genotípica o color de la piel) junto con otros elementos como la lengua, la memoria y las experiencias compartidas del pasado y el presente; en este caso, etnia equivale a la noción de natio o nación.

Sin embargo, en el segundo momento, durante la Roma Imperial del siglo III, el gobierno de Constantino va a fusionar la política y la religión generando que el término religión o religio haga referencia a las comunidades de fe, mientras que el término natio o nación pase a hacer referencia a las comunidades de nacimiento. No obstante, el elemento de cohesión en la sociedad estará ubicado en la religión, puesto que «(…) unía a quienes compartían creencias dentro de una zona determinada.» (Mignolo, 2007, p.22).

El tercer momento sucede a fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX, como parte del proceso de secularización y la aparición del Estado-nación moderno, en dicho periodo el término nación reemplazó al término religión; proceso que se logró gracias a la resemantización de otro término: cultura, que pasó a ser entendido como cultura nacional, es decir, como el conjunto de lengua nacional, literatura nacional, símbolos patrios e historia nacional.

Dicho reemplazo se produjo debido a que se modificó al elemento cohesionador de la sociedad, pasando de la religión a la cultura, término proveniente del latín colere que tiene dos acepciones: (1) en el sentido de producción del ser humano, como cultivar; y (2) en el sentido de lugar de residencia, como habitar. Así la cultura pasó a ser la nueva forma de mantener la unidad dentro del Estado-nación moderno, noción «(…) definida en conjunto como la cultura nacional con el fin de crear sujetos con una identidad nacional.» (Mignolo, 2007, p.42)

Ahora bien, Mignolo (2007) va encontrar un problema en Latinoamérica que consiste en que «mientras que la civilización europea se dividió en culturas nacionales, la población del resto del mundo tenía cultura pero no civilización (…) pues las antiguas civilizaciones azteca, inca y maya ya estaban confinadas a un pasado olvidado.» (p.22) Situación que provocará una ruptura a nivel histórico – cultural en todos los latinoamericanos y que los llevará a los problemas de autenticidad e identidad que enfrentan hasta nuestros días.

Precisamente, el panorama presentado por Mignolo lo encontramos en el Perú, puesto que en la actualidad el lugar común al hablar de nuestro país consiste en identificarlo como un país pluricultural, concepción que presenta el siguiente problema: la falta de una matriz cultural producto de la mezcla entre las diferentes identidades culturales, siendo más concretos, carecemos de un elemento común que trascienda la barrera de la lengua, las costumbres y las culturas. No obstante, la organización política que se ha implementado en el país es la de un Estado-nación moderno al cual le debería corresponder una identidad nacional, pero que debido a las estructuras coloniales que se mantienen hasta la actualidad, se carece de la cohesión entre las diferentes culturas por lo que no podemos hablar de la existencia de una identidad nacional.

En conclusión, cada año celebramos un año más de independencia y del nacimiento del Perú como República. Sin embargo, la realidad nos muestra que hasta ahora no hemos superado ciertas estructuras coloniales que hemos mantenido vigentes subrepticiamente por un lado, mientras que hemos seguido implementando el proyecto moderno del Estado-nación que implica la formación de una identidad nacional, sin contemplar aspectos particulares como nuestra pluralidad cultural, aspecto que siempre aparece en cada conflicto social entre Lima y los demás departamentos del país.

Bibliografía:

  • Comte-Sponville, A. (2005). Diccionario Filosófico. Barcelona, España: Ediciones Paidos Ibérica, S.A.
  • Savater, F. (2007). Diccionario del ciudadano sin miedo a saber. Barcelona, España: Editorial Ariel, S.A.
  • Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina. Barcelona, España: Editorial Gedisa, S.A.

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